martes, 3 de abril de 2018

EL PENSAMIENTO RACIONAL Y PROSPECTIVO DE LAS MOLECULAS ORGANICAS. O TAL VEZ DIOS.




Hace 3500 millones de años ( 3.500.000.000 de años), poco más o menos para los tiempos de tamaño galáctico, las moléculas que flotaban libremente en la “sopa primordial” que ocupaba algunos espacios de la Tierra (que parece ser el sustrato de las transformaciones que condujeron hasta nuestra biología presente), desarrollaron una capacidad que parece ser inimaginable para el discurso científico actual: pensaron  en una estrategia de supervivencia, predominancia y dominación. Si ya no podemos dejar de maravillarnos acerca de que muchos individuos del mundo actual piensen  (y no ya una estrategia, sino solamente una acción inteligente como no contaminar las aguas o contribuir a disminuir el calentamiento global), nos parecerá ilógico que se proponga que una o aún peor unas moléculas se pongan a pensar un plan para preponderar en el planeta.  
Volvamos a nuestra sopa primordial. Suponemos que aproximadamente en los tiempos arcaicos a que hacemos referencia había agua en estado líquido en el planeta. Si alguno se pregunta de donde, la mejor explicación que tiene la ciencia es la de que el agua había llegado en forma de hielo en un bombardeo de cometas que se estrellaron en la Tierra (que curiosamente todavía no tenía tierra, sino solo rocas que estaban pasando del estado fluído al estado sólido para formar la corteza terrestre). O sea que el agua es extraterrestre, nos llovió del cielo, y mejor que la cuidemos, porque si se nos acaba tendremos que esperar por otra lluvia de cometas para sostener la poca vida que quedaría en nuestra Tierra si se acabara.
Bien, estábamos en una Tierra sin tierra y un poco de agua prestada por los cometas de hielo y en ese ¿Mar? primitivo teníamos una sopa de moléculas que habían pasado de lo inorgánico a lo orgánico, de las sales a las moléculas de carbono. No se había inventado la noción de peligro ni de enemigo, ya que las moléculas no tenían ninguna disputa de territorialidad, de alimentos o preponderancia entre ellas, sencillamente porque no se había creado la vida tal como la conocemos actualmente. Todas las nociones que devienen en sentido de peligro, amenaza, territorialidad, perduración, preponderancia, amigo, enemigo, bueno, malo, etc., aún no tenían sentido, y proceden de una decisión tomada por un grupo de moléculas: juntarse entre ellas en asociación cooperativa, para crear un elemento que no existía hasta ese momento: un Individuo capaz de separarse del medio que las rodeaba e interactuar de manera coordinada para lograr los objetivos que hemos enunciado. Y para eso necesitaban de un elemento fundamental: una pared de aislamiento y protección que permitiera la entrada de los elementos “amigos” y constituyera un  impedimento de penetración para  los no deseados: los enemigos. Ninguna palabra estaba creada pero comenzamos a crear los conceptos fundamentales de la convivencia. Por empezar, esa pared de protección que el Individuo necesitaba para identificarse como tal y separarse del medio: la membrana celular.
La separación del individuo permitió que lo que existiera dentro del mismo fuera amigable o útil y los deshechos de su metabolismo fueran desagradables o perniciosos, por lo que debían expulsarse del mismo. Y que los elementos externos fueran aprovechables o deseables para ser introducidos, o peligrosos y/o rechazables por ser factibles de producir daño a la estructura recién formada (o Creada ?). 
A esta altura del razonamiento, debemos ser conscientes de que estamos hablando de voluntades, decisiones, arquitectura, construcción de órganos, ingeniería de partículas y conocimiento del bien y del mal: todo esto percibido y desarrollado por partículas infinitesimales imposibles de ver más que con el microscopio electrónico, y que de golpe y porrazo devienen en inteligentes.
No puede haber otra explicación para la formación del primer Individuo; no podemos especular en que semejante cambio estructural y racional pueda ser casual. Una molécula puede formarse en forma casual por la interacción de una descarga eléctrica, un rayo u otra circunstancia fortuita, pero una estructura compleja, tan compleja como la membrana celular, de la que sólo desde hace muy poco tiempo ha podido establecerse y conocerse la complejidad de sus funciones y su estructura, no puede ser obra del azar.
Llegados hasta acá, debemos seguir considerando que a no ser un proceso orquestado, dirigido y coordinado ( por algo, por alguien…?), esta célula individuo flotaba única en el mar primordial propuesto previamente.
¿O hubo una voluntad conjunta “universal” y se formaron simultáneamente decenas, cientos, miles, etc. de células?.  En cualquiera de los casos la posibilidad de la aparición de uno o múltiples individuos en forma espontánea merece una reflexión de inicio: o las moléculas pudieron crear la estructura, lo que implicaría un pensamiento complejo de las moléculas, o algo, alguien, otro u otros pudieron hacer algo ya planeado para la creación de individuos complejos.
En cualquiera de los dos casos, estaban implícitos en la creación los pasos sucesivos que conducirían a la multiplicación de la especie y su difusión, la posibilidad de la formación de otras especies, la herencia de los caracteres distintivos de los padres a los hijos, la conservación de la especie y la preponderancia sobre las eventuales otras especies, la coordinación y cooperación entre ellas, la simbiosis, y la lucha por la vida.
No se puede pensar en un desarrollo tan extraordinario y tan complejo partiendo del supuesto del azar.  De alguna manera un elemento inteligente intervino para lanzar este desarrollo que condujo hasta nosotros, suponiendo que nosotros seamos el fin último del este desarrollo, lo que en realidad dudo profundamente.
Siempre tuve la impresión de que somos la consecuencia de algún tipo de experimento lanzado por alguna mentalidad superior a la nuestra en una dimensión inimaginable para nosotros, algo así como un experimento de laboratorio a escala cósmica que no entendemos porque somos el objeto de estudio.    
A continuación un esquema ultramicroscópico de la membrana celular, con su doble capa de lípidos y glicoproteínas  y un esquema de la célula en su conjunto tal como puede reconstruirse por las observaciones al microscopio electrónico.
Como se puede observar, estructuras que parecen lejos de la suposición de la formación por simple azar.  Así que debemos aceptar o que las moléculas pueden desarrollar planeamientos inteligentes o que hay una intervención externa inteligente.




https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/40/Detalle_de_la_membrana_celular.svg



La única otra opción que puede quedar para explicar el desarrollo expuesto para la formación del Individuo es casi esotérica: que el primer individuo haya llegado ya formado y preservado por el frío casi absoluto del espacio intergaláctico en un cometa o un meteorito que lo transportara, y que haya encontrado en ese “mar” primitivo las condiciones físico químicas aptas para su desarrollo y expansión.  
Es decir que las opciones que nos quedan para explicar este casi inconcebible fenómeno del comienzo de la vida son:
1)     Las moléculas piensan. Y no solamente piensan en presente, sino en futuro. Pueden planificar, intuir, planear, tener estrategias para la preservación y perduración de la especie, etc. Toda esta información está incluida en las moléculas específicas para asegurar la descendencia ( ADN, ARN ) y la perduración e inclusive la dominación sobre el resto de las especies, lo  que también incluye el necesario conocimiento de la existencia de otras moléculas y otros individuos de especies diferentes;
2)     Una inteligencia de alcance ininteligible para nosotros en el momento actual, produjo la primera célula, interactuando sobre las moléculas, y desarrollando a través de ellas las características que condujeron a la formación del primer individuo, y a todo su desarrollo posterior, con todas las implicancias expuestas anteriormente. Esto conlleva a admitir que existen inteligencias mas allá de toda comprensión humana y que o nos crearon y nos abandonaron a nuestro propio albedrío, o están observando los resultados de su propio experimento, sabrá ¿Dios? con que fines.
3)     Alguna de estas dos causas creó o desarrollo individuos fuera de nuestro planeta millones de años antes que en la Tierra, y transplantó el producto terminado hacia nosotros de alguna manera, ya sea en forma casual o dirigida, para que se desarrollara aquí. De esta forma, deberíamos admitir una inteligencia actuando desde fuera del planeta para obtener un resultado que aún no hemos llegado a comprender.  
Este pensamiento recurrente me ha desvelado desde hace décadas. Y creo que he completado una especie de trilogía que redunda las dos entradas anteriores.  Yo me siento un poco mas tranquilo. Espero que ustedes no.