Me agobian con los mails que me requieren, me extorsionan, me exigen que los reenvíen porque sino las calamidades más horripilantes caerán sobre mi pobre humanidad. Jesús, Dios, la Madre Teresa, San Expedito, la Virgen María, etc., van a tomar algún tipo represalia contra mi persona porque me niego a hacer un click sobre el botón de reenviar a todos mis contactos. Siempre me he preguntado si el tipo de Dios que cada persona quiere se parece íntimamente a sus deseos ocultos o inconfesados o inconcientes. Se supone que todos deberíamos desear la existencia de un Dios único, clemente y misericordioso como dice el Corán, lleno de amor, dulzura y perdón como dice el Nuevo Testamento, y el paradigma de la justicia, como deja ver el Antiguo Testamento, por mencionar algunos de los documentos que plasman los principios por los que adoramos a nuestros Dioses. Además me llama la atención que haya personas que se atribuyen la voluntad de Dios, como si la conocieran íntimamente porque tienen el número de celular del Supremo Hacedor:
-¡Mandá esto a siete personas porque sino Dios te va a mandar una desgracia que no quiero perder el tiempo de describírtela aquí porque se me hace tarde y tengo reunión de Directorio en el Heaven!!!
¿Qué les pasa a los que escriben este tipo de amenazas? ¿Querrían ser ellos los ejecutores de la pena? ¡Tomá, desgraciado, por no haber reenviado lo que te mandé!! ¡Así vas aprender a hacer click cuando te lo mando Yo, que soy el representante artístico y jurídico de Dios en este mísero planetita!!
-¡Mandá esto a siete personas porque sino Dios te va a mandar una desgracia que no quiero perder el tiempo de describírtela aquí porque se me hace tarde y tengo reunión de Directorio en el Heaven!!!
¿Qué les pasa a los que escriben este tipo de amenazas? ¿Querrían ser ellos los ejecutores de la pena? ¡Tomá, desgraciado, por no haber reenviado lo que te mandé!! ¡Así vas aprender a hacer click cuando te lo mando Yo, que soy el representante artístico y jurídico de Dios en este mísero planetita!!
Como diría Fontanarrosa (que sin duda el Dios que uno desea que sea como uno quiere que sea, lo debe tener al lado suyo para que le siga dibujando y contando chistes) a través de Inodoro Pereyra: ¡Ay, Patria mía!!
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